Tu espacio también forma parte del vínculo
Un límite describe lo que tú harás para cuidar tu espacio. Puedes disfrutar de una relación y reservar tiempo para amistades, descanso o intereses propios. No necesitas convertir esa preferencia en una prueba de amor ni pedir permiso para sentirla.
Petición, acuerdo y límite
La misma situación puede abordarse de maneras diferentes. Estos ejemplos ayudan a reconocer quién puede decidir cada acción.
| Qué estás planteando | Ejemplo |
|---|---|
| Petición | ¿Podrías evitar llamarme durante mi clase? |
| Acuerdo compartido | Hemos acordado hablar después de la clase. |
| Límite propio | Durante la clase silenciaré el teléfono y responderé al terminar. |
Ponlo en palabras sencillas
Elige una situación que te cueste: mensajes continuos, planes de última hora o preguntas sobre conversaciones privadas. Escribe qué puedes ofrecer y qué no. Por ejemplo: «Me apetece vernos, pero hoy necesito descansar. Puedo quedar mañana». Habla de tu disponibilidad sin usar el silencio como castigo.
¿Y si sentimos cosas diferentes?
Puede haber preferencias distintas sin que una persona tenga que ceder siempre. Escucha la respuesta y observa si tu decisión se respeta. Si una conversación incluye amenazas o miedo, no necesitas seguir negociando para justificar tu límite.

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Así te acompañamos
- Un primer número calculado con tu fecha, antes de fotografiar tus manos.
- Después, tu cielo, una tirada de tres cartas y tus observaciones de las dos palmas.
- Al terminar, un PDF para guardar. Tus datos y fotos solo viven en esta pestaña; al recargar se borran.
